Señales de audio es nuestra forma de recuperar canciones que no deberían perderse.
Hagamos una interpretación en clave psico-marxista (sí, infiltración bolchevique), son dos personajes con puntos de vista contrarios, en plena batalla dialéctica.
"Puedo ver una luz en la oscuridad
la siento venir
no la ve ningún hombre más"
El personaje masculino (Daniel Melingo) se encuentra en estado de revelación mística.
"Me decís que esté callada
que no haga caras raras
también quisiera verlo
pero no puedo ver nada"
La voz femenina (Hilda Lizarazu) representa la incredulidad y el cable a tierra.
"Qué placer siento al ver
lo que nadie ve"
El primero encuentra el goce en la incomprensión, y eso lo vuelve único.
"Y vos estás de nuevo
diciendo cosas raras
se esfuerza mucho el cuerpo
se nubla la mirada"
Ella, la voz racional, insiste en la cordura. Aparece el cansancio corporal como síntoma.
"Yo lo vi
me sonrió y se volvió a marchar
soy feliz
Ahora sé que soy inmortal"
Él persiste en su visión. Le otorga corporidad humana a su visión (la sonrisa), y se otorga a sí mismo una condición divina (la inmortalidad).
"Por más que me lo expliques
Yo no lo voy a entender
por más que me convenzas
Yo no lo voy a creer
No se ve... No se ve..."
El agotamiento y la resignación se hacen piel en la voz de ella. Ya no discute, sentencia: No se ve.
"Yo no la veo, Padre Borman
¿Ceguera? ¿Acaso mis ojos no pueden llorar?"
Él, incomprendido, cierra recurriendo a la autoridad religiosa ¿Acaso el Padre Borman hace referencia al personaje de la serie "El hombre que volvió de la muerte" (1969) de Narciso Ibáñez Menta? Yo intuyo que sí. Reaparece el cansancio como síntoma corpóreo.
Concluyo que no hay síntesis posible entre las voces de "Viéndolo". La canción no resuelve la tensión entre la postura mística y la racional, más bien expone esa tensión. Esta falta de resolución la convierte en una gema única en la discografía de Los Twist.
Gracias Melingo por existir.
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